¿BORRAR LA MEMORIA?
«—Seguro que fue un sueño —insistían los oficiales—. En Macondo no ha pasado nada, ni está pasando ni pasará nunca. Este es un pueblo feliz.» Tras la matanza en la plaza de Macondo, José Arcadio Segundo despierta horrorizado en un tren nocturno rodeado por miles de cadáveres amontonados como racimos de banano que van a ser arrojados al mar, logra saltar del tren en movimiento y emprende a pie el largo y angustioso regreso a Macondo bajo una lluvia incesante, al llegar intenta averiguar qué pasó pero se estrella con un muro de silencio: la gente en las calles actúa como si nada hubiera pasado; decide confrontar a las autoridades sobre la suerte de trabajadores concentrados en la estación pero los oficiales le responden con la frase que sirve de inicio a esta costura. Mas tarde se promulga la versión oficial en la que declaran que los obreros se retiraron pacíficamente a sus hogares tras llegar a un acuerdo. Ante el temor de ser capturado y la frustración de ver que el pueblo enter...